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La catastrófica plaga de conejos en los años 50 en Australia Una plaga de conejos es una catástrofe Full view

La catastrófica plaga de conejos en los años 50 en Australia

Australia no es el único país del mundo afectado por las especies invasoras, pero sí uno de los más vulnerables. Esto se debe sobre todo a que es un continente aislado y la mayor parte de su flora y su fauna es endémica. Además, Australia a penas tiene superdepredadores (aquellos animales que no tienen depredadores naturales y que se sitúan en lo alto de su cadena alimentaria, como por ejemplo el tigre y el oso).

Esto hace que Australia sea un país absolutamente susceptible a plagas, ya que ofrece a las especies recién llegadas las condiciones adecuadas para prosperar.

 ¿Qué son las especies exóticas invasoras?

Son especies foráneas que fueron introducidas de forma artificial (tanto por accidente como intencionadamente) y que después de un cierto tiempo logran adaptarse al nuevo medio y colonizarlo. Algunas de ellas tienen una proliferación tan agresiva que dañan irreversiblemente los ecosistemas y las especies nativas acaban siendo desplazadas o extintas ya que no pueden competir con las nuevas especies invasoras. Todo esto conlleva a la pérdida de la biodiversidad.

Su impacto se sufre también a nivel económico, ya que estas nuevas especies afectan a la agricultura, ganadería, al sector forestal, pesquero y su erradicación implica una enorme inversión de dinero por parte del país.

La catastrófica plaga de conejos en los años 50 en Australia

 La especie exótica invasora más temible de Australia

Una de las peores plagas contra las que tuvo que hacer frente Australia fue la plaga de conejos europeos en los años 50.

Los conejos no eran originarios del continente australiano si no que fueron introducidos voluntariamente en el siglo XVIII, por el británico Thomas Austin, que liberó 24 conejos para practicar la caza en su nuevo hogar. Lo que por supuesto Thomas Austin no sabía era que esos 24 conejos iban a desencadenar la peor plaga animal en la historia de Australia.

 

Los conejos se adaptaron a la perfección a las condiciones climáticas y naturales de muchas zonas de Australia, donde además no había depredadores naturales. La abundancia de pastos y terrenos arenosos para sus madrigueras junto con su capacidad reproductiva (pueden tener entre 25 y 40 retoños al año) hicieron que esas pocas parejas que se introdujeron se multiplicaran como la pólvora en el territorio australiano.  Pasaron de ser 24 conejos en el año 1859 a 10 mil millones en 1920. La población de conejos se volvió incontrolable y empezaron a arrasar las praderas y las zonas agrícolas australianas, provocando el desplazamiento y la extinción de muchas especies.

A los pocos años las praderas australianas se vieron inundadas y el continente que ya de por sí era bastante árido, vio acelerado el proceso de erosión y desertización. A esto se le sumó la escasez de alimentos que perjudicó seriamente a los animales autóctonos y al ganado que se alimentaba de los cada vez más mermados pastos.

A mediados del siglo XX la plaga de conejos estaba totalmente fuera de control y ya habían colonizado dos tercios del territorio australiano. Fueron considerados la amenaza más grande de la historia de la agricultura del país.

¿Qué soluciones se aplicaron a la plaga de conejos en Australia?

La historia de la plaga de conejos europeos en Australia es todo un ejemplo en cuanto a una mala gestión de la fauna por parte del ser humano.

Desde el inicio las soluciones que se plantearon para resolver el problema no fueron las adecuadas. Todo tipo de medidas como los venenos, las trampas, los miles de kilómetros de alambradas y la caza incentivada fueron inútiles, los conejos seguían proliferando sin control.

En un intento desesperado de controlar el problema se introdujo en Australia otra especie invasora: el zorro rojo. Pero resultó un desastre, ya que prefirió devorar a las aves y a los marsupiales por ser unas presas más lentas y fáciles. A consecuencia de esto, se produjo una disminución de las aves y de los marsupiales.

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Ante semejante panorama al gobierno australiano no le quedó otra más que cambiar la estrategia. Da comienzo entonces una guerra biológica para controlar las poblaciones de conejos que sigue activa a día de hoy.

La guerra biológica

Como remedio contra la plaga de conejos el gobierno de Australia decidió introducir una de las enfermedades más peligrosas para los conejos, la mixomatosis.

Esta enfermedad infecciosa causada por un virus consiguió reducir drásticamente las poblaciones, pero pronto los conejos supervivientes lograron desarrollar una inmunidad y se adaptaron al virus. Las poblaciones volvieron a recuperarse y a repuntar otra vez sin control. Australia volvía a estar de nuevo en el punto de partida.

A principios del siglo XX un grupo de investigadores en la Isla de Wardang en Victoria se encontraba haciendo pruebas con el virus de la enfermedad hemorrágica (RHDV). Pero debido a un error las moscas tomaron el patógeno y lo transportaron por todo el territorio australiano. Ante la sorpresa de los investigadores el virus redujo en un 60% la población de conejos silvestres. Este virus solo afecta a los conejos y es tan letal como el ébola y contagioso como la gripe. La disminución de la población de conejos trajo como resultado que otras especies también introducidas con el fin de cazar a los conejos, como los zorros y los gatos salvajes, también se haya visto reducida por la escasez de presas.

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A día de hoy el gobierno australiano ha logrado estabilizar y controlar las poblaciones de conejos.

 

Written by Icía Fuentes
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